Paul KAGAMÉ | Presidente de Ruanda

| 58 años | Depredador desde 2000 |

Paul Kagamé fue nombrado vicepresidente de Ruanda en 1994. En 2000, al día siguiente del genocidio, asumió las funciones de jefe de Estado tras la renuncia del presidente. En diciembre de 2015, Paul Kagamé logró hacer una reforma a la Constitución que le permitiría aspirar a un nuevo mandato de siete años en las elecciones presidenciales de 2017, e incluso mantenerse en el poder hasta 2034.

 

Técnica de ataque: autoritarismo con tendencia totalitaria

Desde que ascendió al poder, Paul Kagamé se escuda en el recuerdo del genocidio de 1994 -una época en la que medios de comunicación como Radio Mille Collines alentaban el odio racial-, para justificar un estricto control de los periodistas en Ruanda. Veinte años después del genocidio, la censura sigue siendo omnipresente. El Ministerio de Información y el Alto Consejo de Medios de Comunicación vigilan a los periodistas concienzudamente, usando a su antojo el delito de “ofensa a la persona del Presidente de la República”.

A comienzos de 2011, la periodista Agnès Uwimana Nkusi y su colega Saidati Mukakibibi fueron condenadas a 17 y siete años de prisión, respectivamente, por haberse atrevido a criticar al jefe de Estado. También se sospecha de Paul Kagamé estuvo involucrado en el asesinato de Jean-Léonard Rugambage, jefe de redacción adjunto del semanario Umuvugizi, a quien encontraron muerto cuando  realizaba una investigación sobre los servicios secretos y su intento de asesinar a un general exiliado en Sudáfrica.

 

Trofeos de caza: desde 1996, RSF ha registrado ocho periodistas asesinados o desaparecidos, ocho periodistas agredidos gravemente, 11 periodistas condenados a largas penas de prisión y 33 periodistas obligados a exiliarse. 

 

Brazo armado: los servicios de inteligencia, infiltrados en toda la población.

Blanco preferido:

Todos los periodistas que cometan un "atentado grave” contra el régimen, el presidente o la patria. En otras palabras, todos aquellos que:

  • cuestionen el balance del desarrollo del país;
  • hablen de la pobreza;
  • mencionen las masacres de hutus cometidas por el Frente Patriótico Ruandés (FPR, partido en el poder) durante el genocidio de 1994;
  • hagan comentarios del jefe de Estado que no sean halagüeños.

 

Discurso oficial: fingir indiferencia

“¿La libertad de expresión? ¿La libertad de prensa? ¡Algunos insultan a la gente todos los días! ¡Me insultan todos los días! No me importa. Me llaman Hitler en caricaturas. Los ignoro, no me afecta. Los desprecio a todos”  (discurso pronunciado en la decimosexta conmemoración del genocidio, el 8 de abril de 2010).

 

Puntuación:

Ruanda se encuentra en el puesto 161, entre 180 países, en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2016 de RSF. Con los años, la libertad de informar no cesa de retroceder en el país.