Los Talibanes | Grupo fundamentalista musulmán de Afganistán y Pakistán

| Depredadores desde 1994 |

Los talibanes estuvieron en el poder en Afganistán entre 1996 y 2001.

 

Técnica de ataque: barbarie medieval

La barbarie de los talibanes contra la población civil es bien conocida. Desde siempre han desarrollado una estrategia muy agresiva frente a los periodistas, a los que sólo toleran si difunden su propaganda. Las zonas que controlan en Afganistán y Pakistán son agujeros negros de la información en los que el trabajo periodístico es imposible. También tienen influencia en otros territorios. Amenazan a diario a periodistas y a sus familias para imponer la más estricta autocensura. Asimismo, son responsables de numerosos secuestros, atentados dirigidos y ejecuciones de periodistas locales y extranjeros. El clima de terror que intentan instaurar es el principal obstáculo para que prevalezca la prensa libre e independiente que apareció en Afganistán tras la intervención de las tropas estadounidenses, en 2001, que expulsó a los talibanes de Kabul. 

 

Trofeos de caza: siete periodistas asesinados en 2016

  • El 20 de enero, siete colaboradores de Tolo TV, entre ellos varios periodistas, perdieron la vida en un atentado kamikaze en el centro de Kabul.
  • El 5 de junio, el fotoperiodista estadounidense David Gilkey y su intérprete afgano, Zabihullah Tamanna, murieron en un ataque en Marjah, en la provincia de Helmand.

 

Discurso oficial: amenazas de muerte

"En adelante ya no consideraremos a Tolo TV y 1TV medios de comunicación, sino blancos militares. Nada está a salvo de nuestros ataques, ni los trabajadores (conductores, reporteros, equipos) ni los propios edificios” (comunicado de la “Comisión Militar del Emirato Islámico de Afganistán”, 12 de octubre de 2015).

 

Puntuación:

Los agujeros negros de la información creados por los talibanes y los ataques que éstos han cometido pesan en la posición que ocupa Afganistán en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2016 de RSF: 120, entre 180 países. Y esto, pese a que la situación de la prensa en el resto del país es más bien satisfactoria.