Alexander LUKASHENKO | Presidente de Bielorrusia

| 62 años | Depredador desde 1994 |

El presidente organiza su reelección cada cinco años y desde la primera vuelta. En cada ocasión obtiene el 80% de los votos, como promedio.

 

Técnica de ataque: sovietismo nostálgico

Alexander Lukashenko busca ahora congraciarse con la comunidad internacional y borrar su imagen de “último dictador de Europa”. Pero si Bielorrusia puede enorgullecerse de ser el Parque Jurásico del sovietismo, es precisamente gracias a él. Aunque ya pasó la ola ultrarrepresiva de 2011 –durante la que un centenar de periodistas fueron interrogados por la policía–, y los principales prisioneros políticos fueron puestos en libertad, nada ha cambiado. Obligados a trabajar sin acreditación, los periodistas que se encuentran en el exilio o que colaboran con medios de comunicación extranjeros son acosados por la justicia. El Ministerio de Información ha reforzado su control de las redes de distribución de la prensa. Además, Alexander Lukashenko no escatima esfuerzos para controlar Internet: se bloquea constantemente a diarios digitales independientes, se vigila a los internautas, se desmantelan los grupos de oposición en las redes sociales y los contenidos son escrutados por un “centro analítico” que depende directamente de él.

 

Trofeos de caza: tan sólo durante el año 2015 se impusieron 28 multas a periodistas por “producción y difusión ilegal de contenido mediático”.

 

Brazos armados:

  • El KGB (la única agencia de inteligencia de un país de la antigua URSS que no ha cambiado de nombre).
  • Las fiscalías y, en un sentido más amplio, la justicia, a las órdenes del poder.

 

Discurso oficial: radical

A los ojos del presidente de Bielorrusia, los medios de comunicación son "las armas de destrucción masiva más poderosas de nuestra época” (2002).

 

Puntuación:

Bielorrusia, el país de Europa que ocupa la posición más baja en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2016 de RSF, se encuentra en el puesto 157, entre 180 países.