INFORME RSF #RespectPressCAT | 07/12 | ¿Un movimiento organizado?

13.10.2017 18:54

 

El perfil del nacionalista de insulto rápido y que se exalta fácilmente con lo que interpreta como una falta de respeto a la patria y/o sus representantes se conoce ya entre periodistas catalanes como “els hiperventilats”, es decir, los hiperventilados. “A menudo aparecen en mi muro de Facebook y se desahogan con insultos varios”, explica Siscu Baiges, periodista especializado en temas de solidaridad, colaborador de El Diario.es, profesor de Universidad y miembro de una ONG de activismo en el mundo de la comunicación. “Es frecuente que algunos cargos de la Generalitat o de organismos vinculados o subvencionados por ella aparezcan también por mi Facebook para recriminarme mis críticas al ‘procés’, con el típico ‘no me lo esperaba de ti’”, asegura Baiges, quien ironiza con el miedo a identificarse: “como nunca he sido invitado a una tertulia de la televisión o la radio públicas de Cataluña, no me preocupa que tampoco lo hagan de ahora en adelante”.

 

Como parte de los periodistas locales y corresponsales extranjeros, Siscu Baiges cree que el movimiento de “ciberhooliganismo” independentista está organizado. “El movimiento dispone de un ‘ejército de hiperventilados’, que no es más que un aparato dirigido desde el Gobierno catalán para dedicarse a las luchas que más convengan en cada momento. Creo, de verdad, que hasta distribuyen consignas e incluso material para sacar el máximo provecho de cada causa que libran. Lo que ignoro es a cuánta distancia está esa cloaca del Govern del despacho de su presidente”, afirma el periodista con rotundidad.

 

Siscu Baiges no es el único que cree que tras los linchamientos en Twitter no solo hay “hiperventilados”, sino una mano que los orquesta. En un artículo publicado el pasado mes de febrero, el periodista de investigación de El País Oriol Güell demostró cómo unas pocas cuentas relacionadas con el PDCAT (formación de la derecha catalana, heredera de CiU), desencadenaron un “tsunami” para desacreditar a la alcaldesa Ada Colau por la instalación en el Fossar de les Moreres (espacio que rinde homenaje a los caídos en la guerra de Sucesión) de una exposición que consideraban indigna de ese emplazamiento. En tan solo cinco horas de acoso por Twitter, lograron que el Ayuntamiento desmontara la muestra. “Una investigación basada en los datos de tráfico en la red, hecha por una empresa especializada, revela cómo solo tres personas —apoyadas por una docena de cuentas anónimas (conocidas como “trolls”), algunos militantes del partido e influyentes opinadores— pusieron en marcha una tormenta perfecta que acabó por mover 19.000 mensajes en la red y lograr más de 39 millones de impactos potenciales. La cifra real fue en realidad mucho mayor, ya que el estudio solo tiene en cuenta los mensajes que contienen la palabra "Fossar"”, desveló Güell en su artículo. Como era de esperar, esta revelación le costó a él mismo ser objetivo de los acosadores. En esta ocasión, no solo apuntaron sus dardos contra él, sino también contra su pareja.

 

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