EE.UU. | RSF se suma a la coalición que se opone a la petición de contraseñas de Internet en la frontera

10.03.2017 00:00
 
 
Reporteros Sin Fronteras se suma a un amplio numero de organizaciones de defensa de los derechos humanos y las libertades civiles, así como asociaciones de comercio, en una carta conjunta enviada al Secretario de Seguridad Interna estadounidense, John Kelly, oponiéndose a la recopilación de datos y contraseñas de redes sociales como condición para entrar en Estados Unidas. De ponerse en práctica, esta política tendría serias consecuencias para la protección de las fuentes periodísticas.
 
 
John F. Kelly
Secretario de Seguridad Interna
Departamento de Seguridad Interna
301 7th Street SW
Washington, DC 20528
 
Estimado Secretario Kelly,
 
La coalición de organizaciones abajo firmantes de defensa de los derechos humanos y las libertades civiles, y asociaciones de comercio, le escribe como respuesta al anuncio de su Departamento, el 7 de febrero de 2017, considerando la posibilidad de pedir a los solicitantes de visado que aporten información de sus cuentas en redes sociales (contraseñas u otras credenciales). Le pedimos que rechace esta propuesta que requiere la entrega de información de acceso a cuentas online como condición para entrar en Estados Unidos. Pedir la información de acceso a una cuenta es un asalto directo a los derechos fundamentales y debilitaría, más que garantizaría, la seguridad de su país.
 
Queremos manifestarle igualmente nuestra preocupación por las numerosas informaciones sobre los oficiales de fronteras que estarían pidiendo acceso a dispositivos digitales e información a refugiados, personas con visado, residentes permanentes legales (cartas verdes) y ciudadanos estadounidenses. Estas informaciones indican también que los oficiales de aduanas están interrogando a viajeros sobre sus opiniones políticas y opciones religiosas, recabando información sobre hábitos, consumo de noticias y comunicaciones privadas. 
 
Este exhaustivo examen a las actividades digitales de los viajeros afecta a la seguridad de los Estados Unidos, a sus ciudadanos y otros extranjeros. Es profundamente invasivo de las libertades fundamentales, tiene un impacto discriminatorio y no será útil para recabar información relevante. 
 
La revisión de las actividades online de los viajeros pone en peligro la seguridad, puede aumentar dramáticamente el riesgo para los ciudadanos estadounidenses, que probablemente se enfrentarán también a solicitudes similares de acceso a sus dispositivos, cuentas online y contraseñas en otras fronteras extranjeras. Los individuos que tengan información sensible gubernamental o corporativa y viajen a otros países, ya sea en viaje de negocios o de ocio, pueden verse obligados a dar acceso a sus cuentas. De hecho, hay un pequeños salto de pedir contraseñas de acceso a redes sociales y pedir acceso a correos personales, financieros, comerciales, u otras cuentas online. Un mundo en el que cada viajero deba ofrecer las llaves de su identidad online a un gobierno es menos seguro para todos. 
 
Comprometer la información de acceso a redes sociales crea enormes riesgos de seguridad para lo individuos. Muchas personas pueden usar sus redes sociales para entrar en otros servicios. La información financiera, por ejemplo, ofrece a sus usuarios acceso desde sus cuentas de Facebook o Google. Mantener la fidelidad de estas cuentas es una preocupación de seguridad fundamental para aquellos que de otro modo pueden no sentirse cómodos usando sus dispositivos digitales. La creación de bases de datos con miles de contraseñas y usuarios de redes sociales también creará un elevado riesgo de seguridad, porque sería sin duda objeto de pirateo informático. Para reducir esa amenaza, los individuos afectados tendrían que cambiar inmediatamente sus contraseñas, reduciendo los efectos de los planes del Departamento de Seguridad Interna. 
 
Esto provocará posiblemente un montón de información de poca utilidad. Vigilar las actividades de las cuentas de las redes sociales es cuestionable, tanto porque sea una medida eficiente como útil de obtener información específica y utilizable por los oficiales de aduanas. Los individuos con propósitos ilegales encontrarán la forma de llevar a cabo sus actividades, mientras la mayor parte de los viajeros y ciudadanos de los Estados Unidos aportarán cantidades masivas de información irrelevante para la seguridad de la frontera, haciendo más difícil aún identificar a aquellos con intenciones ilegales.  
 
Además, las comunicaciones online dependen muy a menudo del contexto, prestándose a las malas interpretaciones, sobre todos si los oficiales de la frontera tienen lagunas lingüísticas y de bagaje cultural. Indagar en las actividades online de los viajeros consumirá importantes cantidades de tiempo y personal para obtener muy poco a cambio. 
 
Las peticiones de acceso a la información privada afectan a las relaciones profesionales confidenciales. Cualquier persona con una obligación de confidencialidad, ya sea un abogado, periodista, miembros de una iglesia, doctores, o empresarios, se encontrarán ante la diatriba de mantener la confianza depositada en ellos o dejar de viajar. De hecho, estos profesionales pueden no poder seguir trabajando con, o representando a, ciudadanos estadounidenses si no pueden salir del país sin revelar información confidencial. Los científicos extranjeros, investigadores y expertos pueden no querer viajar a losEstados Unidos o trabajar con sus colegas estadounidenses, lo que coloca a estos últimos en una posición de desventaja en ejercer las profesiones que han elegido.
 
La vigilancia extensiva de las actividades online de los individuos representa una invasión profunda de su privacidad, de su libertad de expresión, religión y asociación. Las informaciones indican que los oficiales ya están obteniendo dispositivos de viajeros para examinar su actividad publica y privada de las redes sociales, su historial de búsqueda de páginas web, sus listas de contactos y los medios de comunicación que consultan. Se consultan las cuentas de acceso personal, accediendo mediante cuentas desde un móvil sin bloquear u otros dispositivos que exponen sus pensamientos, comunicaciones y relaciones privadas. Estos datos pueden revelar información sensible y no pueden justificarse como consecuencias de la rutina y del escrutinio desinteresado del Gobierno, que incluye información sobre su salud, orientación sexual, finanzas, opiniones políticas, creencias religiosas y su historial del búsquedas. 
 
Los viajeros se verán tentados de no llevar sus dispositivos y borrar sus cuentas enteramente antes de viajar a Estados Unidos. El miedo a los oficiales de aduana también aumentará el miedo de los viajeros a Estados Unidos a participar en redes sociales, leer libremente las noticias o visitar páginas web y comunicarse con sus seres queridos. Los viajeros se verán animados a medir su actividad online antes de ir a Estados Unidos o también limitar su posibilidad de viajar. Los viajeros que no tengan teléfonos o redes sociales pueden temer ser vistos como sospechosos o ver denegada su entrada por no aportar ninguna información.
 
La intrusión en la actividad de las redes sociales probablemente disparará el impacto en los musulmanes, incluidos los ciudadanos estadounidenses. Desde la directriz de “Proteger a la Nación de la entrada a Estados Unidos de terroristas extranjeros” las personas que viajan procedentes de países de mayoría musulmana están siendo objeto de duros escrutinios y medidas extremas de veto, incluidos ciudadanos de países que no están en la citada directriz. Los musulmanes estadounidenses están siendo detenidos en las fronteras e interrogados sobre sus creencias religiosas y actividades online.
 
La investigación de los contactos de los viajeros y sus conexiones expondrá a muchos otros ciudadanos estadounidenses a la vigilancia también. Los visitantes extranjeros -incluidos los de siete países de mayoría musulmana objeto de una prohibición que les impide viajar- tienen familia, amigos y colegas en Estados Unidos. Estos ciudadanos estadounidenses también se verán expuestos a la vigilancia extrema a redes sociales y contactos online, y cuidarán su actividad online temiendo que twittear, seguir o compartir un contenido les lleve a ser detenidos en el aeropuerto la próxima vez que quieran viajar. Todo ello minará la voluntad de los ciudadanos estadounidenses de conectarse con otras personas, en casa y en el extranjero, ante el riesgo de ser asociados con alguien a través de las redes sociales.
 
Por todas estas razones, le urgimos, Secretario Kelly, a rechazar cualquier propuesta de pedir contraseñas como condición de entrada a los Estados Unidos, y a poner fin al examen de la actividad online de las personas en la frontera. También nos gustaría tener la oportunidad de reunirnos con usted y el personal de la agencia responsable de poner en práctica estas políticas para tratar sin más demora nuestras preocupaciones.
 
Atentamente
 
 
 
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